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En la primavera de este año tuve la oportunidad de ir a una masía cerca de Vic, un día cuando mientras realizábamos unas compras en un pueblo cercano, entre tienda y tienda el hijo menor de mi prima me pregunto: “¿Eso qué es?” Cuando miré hacia donde señalaba vi una cabina telefónica. Sí de esas con puertas de aluminio y un letrero azul y verde que decía “TELEFÓNICA”… en ese momento caí en cuenta que para él eso era un objeto desconocido, como lo puede ser para los de mi generación una artesa o una yunta de bueyes.

Para nadie es un secreto que desde hace quince años los cambios tecnológicos están transformando a pasos agigantados nuestra sociedad. De la máquina de escribir a los ordenadores, primero en el trabajo, luego en nuestras casas. La televisión de aquellos aparatos voluminosos en B/N, al color, las pantallas planas, la TDT y el cable. El teléfono del fijo analógico, al móvil de aquellos que parecían un ladrillo a esas miniaturas que caben en un bolsillo. De las cartas manuscritas y las llamadas telefónicas, al correo electrónico, al chat, a Facebook, a Skype y a Twitter. Del periódico en papel a las aplicaciones del tipo paper.li y los blogs. De esperar revisando el buzón de la casa a oír el ting, que nos avisa de un email nuevo cada cinco minutos.

Cuesta entender como vivíamos antes de que toda esa tecnología entrara en nuestras vidas. Pero cuesta mucho más entender como esas tecnologías nos han ido modelando, configurando y cambiando de un modo tan acelerado… o en otras palabras como nos han alfabetizado.


El salto de la oralidad a la escritura abarcó desde la creación de esta hasta mediados del siglo pasado. Pero el salto del papel al bit se ha llevado a cabo en menos de una generación… y todavía quedan cambios por venir. Los signos están ante nosotros

El gobierno de Corea del Sur fijó 2014 como el fin de las subvenciones a los libros de textos en papel a partir de este año sólo se subvencionarán publicaciones digitales. No es de extrañar más del 80 por ciento de la población tiene acceso a internet (en España es el 65%) y todos los estudiantes de secundaria tienen o tendrán para esa fecha, portátil, móvil o Tablet. 

Del otro lado del Pacífico el gobierno del estado de California ha adelantado un plan para que los textos universitarios sean gratuitos y digitales al crear la California Digital Open Source Library. Más cerca hemos visto las declaraciones, del ministro de educación abogando por el libro de texto digital en los presupuestos de 2013. Personalmente me sorprendió cuando hace poco un periódico empezó a regalar libros electrónicos. El libro tal como lo entendemos hoy en día tiene sus días contados.

No digo que vaya a desaparecer, pero sí que se va a transformar. Hace cinco años al hablar de una novela en formato digital sonaba ante los editores como una abominación… hoy basta tomar el metro para ver cuántos libros en papel y cuántos ereaders, y Tablets hay en un vagón para comprobar como ha cambiado todo. Parece que el futuro nos ha alcanzado sin darnos cuenta. Hasta hace unos años la enciclopedia Británica o la Espasa eran la referencia obligada, hoy día Wikipedia es una herramienta de consulta frecuente, incluso la Real Academia se ha embarcado en la era digital al permitir la consulta del diccionario en su sitio web.

Luchar contra internet o permanecer apartado de sus posibilidades es poco más o menos como la discusión del fabricante de carruajes ante la aparición del automóvil. Son tiempos de adaptarse o desaparecer. Estar “alfabetizado” es el gran reto de ante esta sociedad digital. No es suficiente saber leer, escribir, tener nociones de matemáticas o saber conducir un coche.

Leer un mapa, usar un ordenador o un GPS, poder acceder a información por internet de una manera rápida y eficiente, mantener correspondencia o una conversación por vía electrónica, son parte de ese nuevo currículo que nos marcan las TIC. ¿Y que papel juegan los Social Media en todo este panorama?

La escuela, la academia y el libro eran quienes regían los contenidos de la era del papel. La educación era un proceso lento y preestablecido. Sin embargo, la “gramática”, la “urbanidad”, la “etiqueta”, las estrategias de información y nuestra cada vez más reconocida “marca personal”, las aprendemos y las construimos en las redes sociales. El publicaciones como el informe Delors o libros como los de Castells indicaban que este siglo estaría marcado por la educación para la vida y el acceso a la información.

Volviendo a una anécdota que ilustra los cambios que están ocurriendo hoy en día. La batalla de Nueva Orleans fue la última y más importante de la Guerra Angloamericana (1812-1815)… y ocurrió un mes después de la firma del tratado de paz, pues ninguna de las partes tuvo conocimiento de ese hecho. Los acontecimientos en Libia, el 15M en España o los sucesos en Siria se retransmiten en directo vía Twitter. Desde la guerra del Golfo de 1991 no se para de hablar de la guerra en directo.

Muchas empresas ya poseen además de una tienda online servicios de atención a sus clientes vía Twitter, Facebook o Linkedin. La reclutación y selección del personal se realiza de una forma frecuente mediante las redes sociales e internet. Es más común oír hablar de la ciudadanía 3.0 y de los derechos cibernéticos… en pocas palabras vivimos en una sociedad en transformación

El autobús de la historia y de los Social Media está en la puerta no lo dejes pasar.

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